Madera - Competitividad - Inflación
La inflación hace referencia al aumento de precios en los bienes o servicios durante un periodo prolongado de tiempo, fenómeno económico que resulta importante para la estabilidad económica de un país, puesto que afecta directamente a las empresas y a los consumidores (FMI, 2021; BCE, 2011). Según Mankiw (2020), en su libro Principles of Economics, la inflación puede producirse por diferentes motivos; uno de ellos es el aumento de la demanda de bienes y servicios, que supera la oferta y, en consecuencia, incrementa los precios. Del mismo modo, también puede generarse un exceso de dinero en circulación en la economía, lo que reduce el poder adquisitivo de las personas.
En la figura 4 se observa que Ecuador presenta una inflación moderada y progresivamente decreciente, con una tendencia lineal que va desde el 5,1 % en el 2012 hasta valores cercanos a cero, e incluso negativos (-0,30) entre el 2019 y 2021. Esa baja inflación se encuentra en consonancia con la dolarización de la economía ecuatoriana, que limita la capacidad del Estado para generar inflación por emisión monetaria y contribuye a la estabilidad de los precios, aunque también puede restringir la respuesta fiscal y monetaria ante choques externos.
En comparación, países como India, Polonia y Sudáfrica presentan tasas de inflación considerablemente más elevadas y volátiles, lo que supera en varios momentos el 6 % anual y refleja entornos macroeconómicos inestables o políticas monetarias expansivas. Por su parte, China y Estados Unidos exhiben tasas relativamente controladas, aunque con mayores fluctuaciones que las de Ecuador. Esa comparación evidencia que, si bien la inflación en Ecuador ha sido controlada, esto no necesariamente se ha traducido en un entorno económico dinámico y sostenible, dado que la estabilidad de precios ha coexistido con un crecimiento limitado, una baja inversión productiva y una alta dependencia de exportaciones primarias como la madera de balsa.